Si los datos de salud deben circular cada vez más entre sistemas, organizaciones y países, ¿deben seguir vinculados a las aplicaciones en las que se crearon originalmente?
Aquí es donde el EHDS va más allá del cumplimiento normativo. Es una oportunidad para replantear las bases de datos sobre las que se construirán los servicios sanitarios del futuro.
De la regulación a la realidad clínica
Uno de los principales objetivos del EHDS es facilitar que los datos de salud acompañen al paciente.
Imaginemos a un ciudadano finlandés que necesita atención de urgencia en España. El profesional sanitario no necesita acceder a todo el historial médico del paciente. Pero disponer de información fiable sobre su medicación, alergias, diagnósticos relevantes y procedimientos anteriores puede marcar una diferencia importante.
Este tipo de intercambio transfronterizo ya se realiza a través de MyHealth@EU, la infraestructura europea existente en la que se apoya el EHDS para el uso primario de los datos de salud. Con el EHDS, su papel se ampliará: la capacidad de intercambiar determinados datos de salud se convertirá en un requisito para todos los proveedores de servicios sanitarios. Los resúmenes de pacientes y las recetas electrónicas figuran entre las primeras categorías de datos prioritarias, seguidas de los resultados de laboratorio, las imágenes médicas y los informes de alta.
Para los proveedores sanitarios y los proveedores de sistemas EHR, esto significa poder poner a disposición determinada información sanitaria en formato electrónico e intercambiarla de acuerdo con requisitos europeos comunes.
Pero trasladar información de un punto A a un punto B es solo una parte del reto.
La experiencia de Finlandia: la interoperabilidad debe funcionar en la práctica
Finlandia lleva décadas construyendo las bases para compartir datos de salud.
La legislación nacional, los servicios terminológicos, las recetas electrónicas, el acceso de los ciudadanos y el repositorio de datos de pacientes Kanta han creado gradualmente una infraestructura nacional para compartir información sanitaria. Los servicios transfronterizos de receta electrónica entraron en producción en 2019.
Hoy, los sistemas EHR locales se conectan a Kanta, que a su vez permite ofrecer servicios transfronterizos a través de MyHealth@EU. Lifecare EHR de Tieto forma parte de este ecosistema nacional.
La experiencia de Finlandia demuestra que la interoperabilidad requiere algo más que conectar sistemas. La información debe compartirse dentro de un marco claro de acceso y responsabilidad, y llegar a los profesionales sanitarios de una forma que puedan comprender y utilizar.
El último tramo es especialmente importante.
La información puede cruzar una frontera correctamente, pero su valor es limitado si el profesional sanitario tiene que buscarla en un portal independiente, no puede comprender su significado o no puede confiar en su procedencia.
La interoperabilidad aporta valor real cuando la información fiable llega a los profesionales sanitarios de una forma que puedan comprender y dentro de su flujo de trabajo habitual. Esto puede significar menos tiempo buscando información, menos preguntas y pruebas duplicadas, una mayor continuidad y, en última instancia, una atención más segura.
FHIR, openEHR y EHDS: diferentes piezas del mismo puzle
Las conversaciones sobre el EHDS pueden volverse rápidamente complejas porque FHIR, openEHR y los formatos europeos de intercambio suelen mencionarse conjuntamente.
FHIR ayuda a los sistemas sanitarios a intercambiar información mediante recursos y API estandarizados.
openEHR proporciona una forma estandarizada de modelar y almacenar información clínica, ayudando a preservar y gestionar su significado independientemente de las aplicaciones individuales.
El EHDS establece las normas y el marco europeos para hacer que los datos de salud sean accesibles e interoperables.
Estos estándares y marcos abordan diferentes partes del reto: cómo se modela la información clínica, cómo se intercambia entre sistemas y cómo se puede acceder a ella en toda Europa. Pueden funcionar conjuntamente, pero ninguno de ellos, por sí solo, garantiza la interoperabilidad en la práctica.
Es importante señalar que un proveedor sanitario no necesita openEHR simplemente para cumplir con el EHDS. Un EHR existente puede cumplir los requisitos mediante el mapeo de su información interna al Formato Europeo de Intercambio de Historiales Médicos Electrónicos (EEHRxF).
Pero ¿es el cumplimiento normativo el único objetivo?
Del cumplimiento del EHDS a unos datos de salud reutilizables
Las organizaciones sanitarias podrían abordar el EHDS como un requisito de integración más: identificar los datos necesarios, crear los mapeos y las interfaces correspondientes y conectar los sistemas existentes con la infraestructura nacional y europea.
Pero esa misma información clínica se necesita cada vez para más fines: atención directa, intercambio de información, nuevas aplicaciones clínicas, IA, analítica e investigación.
En lugar de tener que extraer una y otra vez la información de aplicaciones individuales para cada nuevo caso de uso, los proveedores sanitarios pueden crear una base común para los datos clínicos, donde la información esté estructurada y gobernada independientemente de las aplicaciones que la utilizan.
Aquí es donde openEHR cobra especial relevancia.
Permite mantener la información clínica en un modelo independiente de proveedores y gobernado desde una perspectiva clínica, mientras que estándares como FHIR permiten poner esa información a disposición de otros sistemas.
En pocas palabras:
openEHR ayuda a preservar la estructura y el significado clínico de los datos. FHIR proporciona una forma estandarizada de intercambiar información sanitaria entre sistemas. EEHRxF define el formato europeo común para intercambiar datos de salud prioritarios en el marco del EHDS. Y el EHDS establece el marco regulatorio que exige que estos datos sean accesibles e interoperables entre organizaciones sanitarias y a través de las fronteras nacionales.
En conjunto, permiten pasar de resolver requisitos de interoperabilidad individuales a construir una base reutilizable para los datos de salud.
Una base para una modernización gradual
Aquí es también donde la conversación va más allá del EHDS.
Si los datos clínicos pueden existir independientemente de una aplicación EHR concreta, modernizar ya no tiene por qué significar sustituirlo todo de una vez.
La información clínica existente puede incorporarse a una plataforma de datos común. Las nuevas aplicaciones pueden utilizar los mismos datos. Los sistemas existentes pueden mantenerse allí donde sigan aportando valor. Y las nuevas capacidades pueden introducirse o modernizarse paso a paso.
Esta es la idea arquitectónica que sustenta Lifecare Clinical Suite.
Tieto eligió openEHR y FHIR como pilares arquitectónicos clave de nuestras soluciones clínicas hace aproximadamente diez años. Lifecare Clinical Suite combina una base de datos clínicos basada en openEHR con aplicaciones y capacidades diseñadas para funcionar sobre ella.
El objetivo no es simplemente ofrecer otra forma de intercambiar datos. Es ayudar a las organizaciones sanitarias a hacer que sus datos clínicos sean independientes de las aplicaciones individuales, de modo que la misma información fiable pueda respaldar los flujos de trabajo existentes, nuevas aplicaciones y futuros casos de uso.
Esto también puede cambiar la forma de modernizar. En lugar de sustituir todo un EHR mediante un único gran proyecto, las organizaciones pueden establecer gradualmente una base de datos común, hacer accesible la información existente e incorporar nuevas capacidades con el tiempo.
Así, el EHDS se convierte en un caso de uso de esa base, en lugar de ser el motivo para construirla.
Pensar más allá del próximo requisito
El EHDS situará la interoperabilidad aún más arriba en la agenda de todas las organizaciones sanitarias europeas. La experiencia de Finlandia demuestra que hacerla realidad requiere algo más que conectividad técnica. Hay que preservar el significado clínico, establecer la gobernanza y la confianza necesarias, y hacer llegar la información a los profesionales de una forma que facilite la atención en el día a día.
Para los proveedores sanitarios que se preparan para el EHDS, la pregunta inmediata es lógica: ¿Qué debemos hacer para cumplir los requisitos?
Pero hay otra pregunta, más estratégica, que merece la pena plantearse: Si vamos a hacer que nuestros datos de salud sean interoperables, ¿cómo podemos conseguir que también sean reutilizables?
Porque la verdadera oportunidad no consiste simplemente en intercambiar información a través de las fronteras. Consiste en crear una base para los datos de salud capaz de respaldar una mejor atención, nuevas aplicaciones, IA y una modernización continua, sin tener que volver a desbloquear los mismos datos cada vez que cambien los requisitos o la tecnología.

