Tieto Iberia

Un camino sostenible para la transformación digital de la sanidad europea

La transformación digital de la sanidad europea exige equilibrar la innovación con la estabilidad operativa, la seguridad del paciente y un uso responsable de los recursos públicos. La experiencia de Tieto Caretech en la modernización de sistemas sanitarios en los países nórdicos demuestra cómo es posible lograr un progreso sostenible en entornos tan complejos.

Ari Järvelä18 mayo 2026

Las inversiones en digitalización se realizan junto a muchas otras prioridades esenciales de la atención sanitaria. Las organizaciones sanitarias deben equilibrar continuamente las inversiones en tecnología con la necesidad permanente de reforzar los servicios clínicos, la capacidad de los profesionales y la atención al paciente, todo ello operando con presupuestos cuidadosamente gestionados y unas demandas asistenciales cada vez más complejas.

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Al margen de esta realidad financiera, la sanidad es también un sector inherentemente conservador. La seguridad del paciente es, naturalmente, la principal prioridad. Los cambios se afrontan con cautela y se espera que los nuevos sistemas funcionen de forma fiable desde el primer día. Este no es un sector donde se pueda aplicar la filosofía de “fallar rápido”; cualquier error que pueda afectar negativamente a los resultados clínicos o al trabajo de los profesionales sanitarios debe evitarse.

Una tercera limitación es la fragmentación. En muchos sistemas sanitarios, las responsabilidades están repartidas entre organizaciones, regiones y entornos asistenciales diferentes, cada uno con sus propias soluciones tecnológicas, prioridades y presupuestos. Para que los beneficios de la transformación se extiendan a todo el sistema, es necesario tomar decisiones complejas a nivel local. Esta falta de alineación dificulta la implantación de cambios a gran escala. La combinación de estos tres factores —presupuestos ajustados, baja tolerancia a las interrupciones y fragmentación del sistema— hace que muchas organizaciones pospongan cambios de gran alcance, incluso cuando las limitaciones de los sistemas existentes son bien conocidas.

Cualquier transformación digital que tenga éxito en la sanidad europea debe trabajar dentro de estas limitaciones, no en contra de ellas. Debe reducir costes y riesgos a largo plazo. Debe permitir que el cambio se produzca de manera gradual, sin interrumpir la actividad clínica. Y debe funcionar en sistemas fragmentados donde ninguna organización controla por sí sola todo el recorrido asistencial.

Lecciones aprendidas en los países nórdicos

En los países nórdicos, estos retos comenzaron a abordarse antes que en muchas otras regiones de Europa. Durante años, se han construido sistemas sanitarios basados en modelos de datos compartidos, capas nacionales de integración y una sólida interoperabilidad.

Tieto Caretech ha participado directamente en esta evolución desde sus inicios. Su sistema de información clínica, Lifecare EHR, está actualmente implantado y se utiliza de forma generalizada en 16 de las 21 regiones de servicios de bienestar de Finlandia, con una presencia cada vez más relevante en Suecia y Noruega y una expansión creciente hacia otros mercados europeos. La plataforma abierta que constituye la base de este ecosistema da soporte a la atención primaria, la atención especializada y los servicios sociales mediante un modelo de datos clínicos compartido. Esta plataforma sustenta millones de interacciones con pacientes cada año en toda la región nórdica. Trabajar a esta escala solo ha sido posible gracias a decisiones tempranas orientadas a la apertura. Al basar Lifecare EHR en el estándar openEHR, ha sido posible separar los datos clínicos de las aplicaciones y de los distintos entornos asistenciales. Esto ha permitido que las funcionalidades evolucionen con el tiempo sin necesidad de realizar grandes sustituciones de sistemas ni generar interrupciones en la actividad clínica.

Como resultado, estos sistemas sanitarios disfrutan de un nivel de continuidad de los datos que sigue siendo poco habitual en otras partes de Europa. Los profesionales pueden acceder a la información relevante del paciente con independencia del lugar donde se haya prestado la atención. Asimismo, los datos pueden reutilizarse de forma responsable para la investigación, la planificación y la mejora de los sistemas sanitarios.

La regulación europea intenta ahora crear condiciones similares a gran escala. El Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS) representa un paso importante, pero la regulación por sí sola no resolverá el problema de fondo de la fragmentación de los datos. Sin bases abiertas e interoperables, las nuevas normas corren el riesgo de añadir complejidad en lugar de generar valor.

Trabajar dentro de la realidad sanitaria europea

En términos sencillos, los estándares abiertos permiten que las organizaciones sanitarias evolucionen paso a paso, en lugar de verse obligadas a afrontar grandes programas de transformación de alto riesgo. Ningún proveedor puede anticipar todas las necesidades futuras y ningún sistema debería obligar a una organización a mantener una forma de trabajar inalterable durante los próximos veinte años. La apertura aporta flexibilidad para adaptarse a los cambios. Esto resulta especialmente importante en sistemas sanitarios altamente descentralizados. En la mayoría de los países, hospitales y proveedores de atención primaria siguen operando como entidades independientes. Ninguna organización controla la totalidad del proceso asistencial y los pacientes se desplazan habitualmente entre distintos proveedores, mientras que el intercambio de datos sigue siendo limitado. En este contexto, la transformación no puede imponerse de forma centralizada ni lograrse mediante una única sustitución a escala de todo el sistema. Debe realizarse de manera gradual.

Con este escenario como punto de partida, Tieto Caretech está centrando sus esfuerzos en llevar sus aplicaciones basadas en openEHR al mercado europeo mediante alianzas con integradores locales. En sistemas sanitarios fragmentados, el progreso depende de trabajar con organizaciones que comprendan las estructuras nacionales, los requisitos regulatorios y la realidad operativa cotidiana. Las bases abiertas y modulares hacen posible el cambio, mientras que los actores locales son quienes mejor pueden impulsar mejoras en cada parte del sistema.

La inteligencia artificial adquiere una relevancia aún mayor cuando existe una arquitectura abierta. En cierto modo, la IA es la prueba definitiva que pone de manifiesto si los cimientos digitales están preparados para el futuro. Su valor reside en la capacidad para automatizar tareas rutinarias y apoyar la toma de decisiones clínicas. Cuando se implementa correctamente, la IA contribuye a optimizar el uso de recursos escasos en todo el ecosistema asistencial. A medida que los sistemas centrales existentes en Europa tienen dificultades para adaptarse a nuevas exigencias, las organizaciones sanitarias se enfrentan a una decisión clave: mantener durante otra generación las limitaciones actuales o replantear sus fundamentos tecnológicos. Mejorar los resultados asistenciales y aprovechar mejor los recursos disponibles requiere sistemas abiertos, modulares y preparados para adaptarse al cambio.