Planes, hitos y… ¿adopción?
Anunciado por primera vez en 2021, el euro digital ha recorrido un importante camino hacia su materialización. La fase preparatoria concluyó en 2025 tras el desarrollo de un borrador normativo, la realización de estudios con usuarios y múltiples evaluaciones técnicas. Paralelamente, la Comisión Europea presentó una propuesta de reglamento en 2023, cuya aprobación por parte del Parlamento Europeo se espera antes de que finalice el año.

En caso de que el reglamento obtenga la aprobación definitiva, el proyecto avanzará hacia una fase piloto de doce meses que comenzará previsiblemente en la segunda mitad de 2027. Durante este periodo, un grupo de entidades financieras y proveedores de servicios de pago seleccionados colaborarán en la validación del modelo operativo, la infraestructura tecnológica y las capacidades funcionales del futuro euro digital.
Si los resultados son satisfactorios, la hoja de ruta actual prevé su lanzamiento en 2029. Sin embargo, la decisión final dependerá tanto del Consejo Europeo como de las conclusiones obtenidas durante la fase piloto.
Lo que supone para los bancos y los desafíos que plantea
El euro digital ofrece importantes oportunidades para el sector financiero. Entre ellas, la posibilidad de reducir a largo plazo los costes asociados a las infraestructuras de pagos y abrir la puerta a nuevos modelos de innovación en servicios financieros.
Al tratarse de una moneda digital programable, las entidades podrían desarrollar nuevas funcionalidades que mejoren la experiencia de clientes y empresas. Por ejemplo, automatizar reembolsos cuando se cancelen determinados servicios, como entradas para eventos o billetes de transporte, integrar programas de fidelización directamente en los procesos de pago o combinar pagos y facturación en sectores como el energético o el de los servicios públicos.
Otro de los beneficios potenciales es la creación de una solución paneuropea para la aceptación de pagos, que podría reducir la dependencia de plataformas tecnológicas internacionales como Apple Pay y de proveedores de pagos alternativos como PayPal. Esto reforzaría la autonomía estratégica de Europa en materia de pagos digitales y ofrecería a bancos y consumidores una alternativa basada en infraestructura europea.
Sin embargo, la implantación del euro digital también presenta desafíos significativos. Aunque la Comisión Europea propone compensar a las entidades financieras por actividades como la incorporación de clientes, el mantenimiento de sistemas, el cumplimiento normativo y el procesamiento de transacciones, también prevé una inversión relevante por parte del sector. Las estimaciones sitúan el esfuerzo conjunto entre los 4.000 y 5.800 millones de euros, distribuidos a lo largo de varios años.
Además, algunas entidades muestran preocupación por el posible impacto del euro digital sobre determinadas fuentes de ingresos tradicionales [1]. Si los consumidores adoptan de forma masiva los pagos instantáneos basados en euro digital, podrían reducirse ingresos asociados a medios de pago actuales, como determinadas comisiones vinculadas al uso de tarjetas.
Por ello, el verdadero reto para los bancos no será únicamente adaptarse a una nueva infraestructura de pagos, sino redefinir su papel dentro de un ecosistema financiero cada vez más digital, abierto y competitivo.
¿Dónde se encuentran los bancos y qué ocurrirá a continuación?
Las opiniones sobre el euro digital siguen dividiendo al sector financiero europeo.
Por un lado, organizaciones como la European Banking Federation (EBF) consideran que las entidades deberían adoptar una actitud proactiva ante esta iniciativa. Desde su perspectiva, prepararse para la llegada del euro digital permitirá a los bancos mantener su papel como actores clave dentro del ecosistema de pagos europeo y seguir liderando la prestación de servicios financieros en el futuro.
Sin embargo, no todos comparten el mismo grado de optimismo. Algunos observadores se muestran más prudentes respecto a sus posibilidades de éxito y adopción.
La Unión Europea forma parte actualmente de los 146 países y uniones monetarias que están explorando el desarrollo de una moneda digital de banco central (CBDC, por sus siglas en inglés). De ellos, aproximadamente la mitad (77) ya han llevado a cabo pruebas piloto o programas de experimentación. Sin embargo, hasta la fecha, únicamente tres CBDC de uso minorista han llegado a implantarse de forma efectiva. [2]
Esta realidad plantea una pregunta clave para el sector: aunque el euro digital avance desde el punto de vista regulatorio y tecnológico, ¿logrará alcanzar una adopción significativa entre consumidores, comercios y empresas?
Para las entidades financieras, la cuestión ya no es únicamente cuándo llegará el euro digital, sino cómo prepararse para distintos escenarios posibles y garantizar que cuentan con la capacidad tecnológica, operativa y estratégica necesaria para adaptarse a la evolución del ecosistema europeo de pagos.
La introducción de una moneda digital de banco central (CBDC) plantea importantes desafíos técnicos y regulatorios. En este momento, muchas entidades financieras están evaluando si los costes de prepararse para el euro digital compensan los beneficios percibidos.
Una de las cuestiones que sigue abierta es qué valor adicional aportará el euro digital frente a los sistemas de pagos inmediatos ya existentes, especialmente a medida que estos incorporan nuevos servicios de valor añadido, como las soluciones de Request-to-Pay o determinados productos de crédito.
Las entidades que adopten una actitud proactiva, modernizando sus arquitecturas tecnológicas y planificando nuevos servicios basados en el euro digital, estarán mejor posicionadas para convertir esta iniciativa en una oportunidad de crecimiento.
Durante la segunda mitad de 2026 y principios de 2027, se espera que el Banco Central Europeo proporcione más detalles sobre las especificaciones técnicas, el régimen de responsabilidades, los modelos de financiación y los mecanismos de remuneración para las entidades financieras. Esta información será clave para ayudar a los bancos a determinar dónde centrar sus inversiones y esfuerzos de preparación
[1] The European Central Bank, 27 March 2026: “Digital Euro – an opportunity for banks”
[2] The Atlantic Council, June 2026: CBDC Tracker (live updates)
